Expansión sin límites

Sobre la ineficiencia de los mercados – Segunda parte de dos

In economia on Abril 1, 2009 at 10:10 am

Aquí os dejo la segunda parte de la discusión sobre los fallos del mercado, ofrecida por nuestro guest blogger *Fer. Puedes leer la primera parte de la discusión aquí.

En la primera parte discutimos acerca de los bienes públicos y las externalidades. Hoy, *Fer nos da su visión acerca de la competencia y la información asimétrica, además de sus conclusiones finales.

3) EXCESIVA AUSENCIA de COMPETENCIA. Aunque los economistas asumen de partida que la competencia es perfecta (los productores tienen la misma cuota de mercado que el resto y no pueden influir en el precio de mercado), lo raro es que se de el grado óptimo de mercado. Cada empresa puede intentar fusionarse acaparar una cuota de mercado muy elevada. Es evidente que nosotros contribuimos y mucho: nos gusta más Fargi que Frigo por lo que Frigo no podrá expandirse hasta tener el tamaño de Fargi (o viceversa), y podría eventualmente quebrar (es lo que tiene el color rosa del Frigopié, amigos!!).

Lo que tampoco queremos los consumidores es que unicamente produzca helados Fargi (o Frigo). Existe una reivindicación muy mayoritaria hacia el poder público para que promueva (liberalización, privatización) o mantenga la competencia (normas anti-dumping, aprobación de fusiones, control de la comisión nacional de la competencia, etc). ¿Por qué? Porque el monopolio es de partida ineficiente, porque existen ciertas pérdidas de eficiencia que genera la empresa monopolista al decidir el precio de su producto que maximiza sus ingresos.

No obstante las cosas no son tan fáciles. En competencia perfecta el mercado es eficiente, pero las empresas no obtienen beneficios. Y si obtienen beneficios, no pueden invertir en i+d, por ejemplo. Esta es la razón por la que el número óptimo de empresas en un mercado de grandes costes fijos (farmacéutico, transporte, electricidad) en realidad no es el de competencia perfecta. Es posible que la tecnología abarate la posibilidad de competir con Vodafone (como hacen Yoigo, Orange, Eroski, etc), pero eso no significa que el mercado aguante a un número ilimitado de productores, como sí es el caso de los productos agrícolas. A veces el número de productores viene impuesto por la naturaleza, como en el caso del petróleo (la suerte y no su presidente ha querido que Venezuela tenga petróleo)

Incluso sucede a veces que lo eficiente es tener precisamente un monopolio (por razones de seguridad o de eficiencia), cuando los costes fijos son exhorbitantes. Por ejemplo, nadie quiere más que una empresa se dedique a, pongamos, construir las vías de ferrocarril. Existen barreras de entrada para entrar en ese negocio:si quisiera entrar tengo que construir las vías, y no hay suficiente demanda para dos competidores (nótese que eso no ocurre con el avión, porque aunque existen grandes costes fijos de comprarlo o alquilarlo, siempre puedes recolocarlo en otra ruta si la primera no tiene demanda suficiente)

4) INFORMACIÓN ASIMÉTRICA: la información de los individuos es distinta y las transacciones en un mercado pueden ser menores de las socialmente óptimas. Imaginemos un clásico ejemplo: los seguros de coche. La compañía de seguros no sabe cómo de bueno o malo eres tu al conducir, no sabe si eres de los propensos a beber o a no hacerlo. Como no puede discriminar (por insuficiente información, o por equidad, como en el caso de los transplantes), pone un precio por el seguro mayor de lo que aceptarían los conductores abstemios. Estos no lo contratan y los que sí quieren seguir contratándolo son los conductores bebedores, que incrementan el riesgo para la aseguradora, que a su vez debe subir el precio, que expulsa a los conductores menos malos que querían seguro al principio, etc, hasta que en la teoría no haya un mercado en el que la gente se asegure (porque asegurar a los borrachos es una mala idea!). Otro ejemplo clásico es el de los vendedores de coches de segunda mano: aunque el coche está limpio y reluciente y funciona, uno no conoce realmente ni sus vicios ocultos ni la razón última de por qué el vendedor ya no quiere más el coche y lo quiere vender. Esta idea, muy fértil en la teoría económica, fue merecedora de un nobel para su autor, George Akerloff, en otro paper legendario, The Market for Lemons (los peaches son los coches de primera mano, los lemons los de segunda mano). Prácticamente no existen mercados donde la calidad del producto sea verificable por el comprador. Pasa en la sanidad (cómo se que estos dolores no proceden de una mala operación responsabilidad del cirujano?), en la educación (un colegio que se presenta como bueno, puede obtener buenos resultados no por su labor, sino por el ambiente familiar del estudiante y su cultura del esfuerzo), etc. Los mercados pueden en parte resolver este problema gigantesco de información asímétrica. En el ejemplo de los coches de segunda mano, el vendedor tiene un incentivo a ser oportunista (sacarse el coche de encima dando gato por liebre). Las empresas pueden dar garantías de cambio del coche si no funciona, o pueden gastar un dinero en su “reputación” para sumar clientes confiados. En esta manera de mirar el problema, la reputación de una marca es algo difícil de construir, pero supone una solución privada parcial a la información asimétrica (siempre podríamos desconfiar de un cacao en polvo que no sea colacao o de una ginebra que no sea hendrix o de un reproductor que no sea un apple y no lo compraremos aunque sea más barato). Los planteamientos antiglobalización, por ejemplo, no entienden qué es la información asimétrica ni han leido a Akerloff. Un modo de intervención pública para mitigar la información asimétrica son los registros, porque impide el comportamiento oportunista: un comprador insatisfecho puede ir al registro para ver la catadura moral del vendedor, y un vendedor oportunista irá a vender al rastro pero no tendrá commitment para establecerse como empresa en un registro.

Tres reflexiones finales:

1) Hasta aquí hemos enumerado algunos fallos de mercado: los mercados, a sus anchas, no funcionan eficientemente. La visión clásica era que el poder público debe intervenir para corregirlos. La visión común hoy en día es distinta: los mercados pueden autocorregirse a veces, al menos parcialmente; y sólo hay razones para intervenir cuando los beneficios de corregir el fallo de mercado sean superiores a los costes de hacerlo (distorsiones en otros mercados, excesiva regulación pública o impositiva, arbitrariedad y corrupción política, burocracia adeministrativa, etc), por lo que eso habrá que evaluarlo caso por caso. Estos costes se denominan a menudo “fallos del Estado”.

2) Nadie medianamente respetable defiende que no existen los fallos de mercado (estos en particular). A lo sumo podrá defender que las medidas para corregirlo pueden ser unas u otras, pero esa es otra cuestión. Por eso no se puede afirmar que los mercados funcionan bien, aunque sí cabe decir que con la intervención pública funcionan aun peor, lo cual es muy distinto. Como se ha visto, las medidas para corregir los fallos de mercado pueden ser muy variadas. A veces no se proponen las más efectivas, sino las que respetan y encajan mejor en la filosofía política que defendemos.

3) La distribución de ingresos y poder resultante de la libre actividad del mercado puede traer consigo una desigualdad inaceptable para la mayoría de la población. Para la mayoría de los economistas y filósofos políticos (salvo para utilitaristas y libertarios), el intervencionismo en la economía es defendible y deseable por razones de equidad. El debate está en cuánto. Pero esta cuestión, también peliaguda, nada tiene que ver con justificaciones de intervención que se derivan de la propia ineficiencia de los mercados.

*Fer es economista y abogado y actualmente trabaja en la División de Economía internacional del BdE

  1. Competencia: me parece muy interesante lo que dices del nivel de competencia perfecta. Eso sí, quiero ponerme quisquilloso con un ejemplo que habrás puesto de pasada: “nadie quiere más que una empresa se dedique a, pongamos, construir las vías de ferrocarril.”

    Tuvieron bastante importancia en su momento los análisis de Ayn Rand sobre la eficiente construcción que hizo James J. Hill del Great Northern Railroad en EEUU, compitiendo con la Union Pacific y Central Pacific a pesar de no recibir ayudas federales. (Por cierto, la Union y la Central, que sí las recibían, cayeron varias veces en la bancarrota, igual que GM o Chrysler).

    Más: ACS ha ganado un concurso para construir una autopista en Florida. Ese estado, que se encuentra casi en bancarrota, pagará a ACS a través de la recaudación de los peajes a lo largo de 20 años:

    http://online.wsj.com/article/SB123655310893265587.html

    Conclusión: no estoy seguro de que existan mercados donde es deseable un monopolio (aunque no digo que sea desatroso en todos los casos). ¿Puedes ampliar tus ejemplos?

  2. Información asimétrica: Éste es el tema sobre el que más había reflexionado de antemano, porque Internet nos ha dado la solución. Por ejemplo, cuando vas a comprar un producto en eBay, tienes acceso a las opiniones de otros usuarios respecto a ese vendedor. Si éste tiene un porcentaje de aprobación menor al 90 %, por ejemplo, muchos compradores no se fiarán de él. Como hemos comprobado gracias a Madoff, el feedback es más útil que la regulación, e Internet (como produce desconfianza, al no ser un medio físico) ha estado a la vanguardia.

    Sorprendentemente, el gobierno británico ha aprendido rápidamente la lección: los pacientes podrán poner nota a sus médicos en una base de datos pública y accesible por Internet:

    http://www.telegraph.co.uk/health/healthnews/5084845/Patients-to-rate-doctors-as-part-of-five-year-checks-by-Royal-College-of-GPs.html

    Así, las redes de usuarios son en mi opinión el futuro del consumo. si ya utilizamos Internet para ver reviews de un restaurante, ¿qué impide a una empresa seria que monte un sistema similar para vendedores de coches, colegios o fondos de inversión? La variedad de opiniones nos obligará a responsabilizarnos más por nuestras compras e inversiones, ya que no confiaremos meramente en supuestos especialistas u órganos regulatorios, una confianza que la ciencia ha demostrado que es bastante desastrosa para nuestros intereses:

    http://blog.wired.com/wiredscience/2009/03/financebrain.html

    Todo lo que necesitamos es una conexión a Internet. Yo siempre soy muy optimista con la tecnología, pero me atrevo a decir que gracias a la proliferación de conexiones a Internet y a las lecciones aprendidas de la crisis, donde la gente se ha vuelto más desconfiada, la asimetría de información decrecerá dramáticamente en los próximos años.

  3. Acerca de tu tercera reflexión: ¿la redistribución forzosa de ingresos es defendible y deseable porque a una mayoría de la población le resulta inaceptable la desigualdad económica? ¿O hay otra razón?

  4. Pursewarden, en cuanto a lo que dices en relación al “monopolio natural” (es eficiente un sólo productor) estás metiendo historias tangentes (por cierto, no era como en lucky lucke que ambas empresas en lugar de contruir vías paralelas, iban de cada costa hacia el centro para encontrarse en él, y el que llegara antes demostraba genio empresarial, vistoria moral y contrators futuros?). Ojo, el problema de la competencia en un monopolio natural (olvídate del estado por ahora) es que son las empresas las que no quieren meterse porque hay poco premio (poca demanda) para cada una!!! Que el sector público financie una parte o todo no tiene nada que ver con el argumento (sería un sinsentido y un despilfarro, además!). Precisamente porque es un monopolio natural en el que no quiere meterse más de una empresa, el estado interviene y adjudica un contrato de monopolio (sólo tu haces la autopista!) que es precisamente la solución al monopolio natural. Que ponga unas buenas bases o lo haga corruptamente ya es otra cuestión. Y que deje al nuevo monopolista (el ganador del concurso) financiarse con dinero público o con peajes o con una combinación de ambas, tampoco tiene nada que ver con la cuestión! y tampoco tiene nada que ver que el poder público esté en bancarrota y no pueda construir la autopista. La cuestión es que el mercado falla porque no puede haber (por motivos naturales, es decir, de demanda y costes fijos) ninguna empresa que quiera construir nuevas vías AVE Mad-Bcn para competir con renfe. Lo que si puede quere el competidor, y la ciudadanía, que es algo completamente distinto, es que las vías las usen diferentes empresas estableciendo competencia entre ellas.

    De nuevo, la intervención puede hacerse bien, mal o regular. Pero eso no altera mi argumento de que el monopolio natural es un fallo de mercado. No es que haya una empresa (Acciona, por ejemplo) que construye las vías entre Mad y Barna (o los tendidos eléctricos, tanto da) que es monopolista porque le ha atribuido el pastel el sector público. Es que, al revés justo, el sector público adjudica con exclusividad porque dos empresas nunca van a competir en dicho negocio. Recuerdo que sólo ocurre esto en el monopolio natural, pero no en el normal. En el normal sí puede que haya una única empresa porque es un lider tecnológico, o porque el estado ha otorgado una única licencia, y ahí sí es posible que otras empresas pudieran competir. Por ejemplo, la telefonía era un sector de monopolio natural, porque las lineas necesitaban un cableado nacional, por eso la licencia sólo la tenía Telefónica, que era pública. Pero la tecnología ha posibilitado la señal inalámbrica, por lo que ha dejado de ser un monopolio natural y otras empresas pueden competir. En realidad, en un principio seguía siendo un monopolio natural porque ninguna empresa querría en su sano juicio construir repetidores por todo el territorio nacional junto a los de telefónica. Pero igual que la competencia del servicio ferroviario (que no de la construcción de vías), se podía forzar la competencia obligando al monopolista (telefónica) a alquilar la infraestructura a los posibles competidores. Y eso es lo que se hizo. De nuevo, que se hiciera bien, mal o regular es otra cuestión, importante, pero distinta. Hasta el desarrollo de esa tecnología, nadie quería competir con telefónica, pero no porque fuese la mimada por el estado. El estado la privilegiaba por lo contrario, porque nadie competiría con ella

  5. En cuanto a la información asimétrica, estoy más de acuerdo contigo. Pero al igual que en el resto de casos, estás cualificando el argumento (internet resuelve parte del problema). Necesitas esta mejora tecnológica para resolver la información asimétrica, así que de nuevo no invalida para nada el argumento de Akerloff. La información asimétrica existe por razones naturales (la desconfianza porque el comprador siempre sabe más del producto que el vendedor). Bienvenido sea internet. Aunque el feedback resolviera la cuestión mejor que la regulación, incluso perfectmente, el internet es una solución al problema, luego estás admitiendo que el problema existe. Y no seas dogmático con que internet es mejor que la regulación. Recuerda que, como en los otros casos, las soluciones privadas pueden ser eficaces y más que la regulación, pero operan como complementos como sustitutos: yo comentaba que podía haber registros públicos sobre los vendedores; y que estos podían dar garantías sobre sus productos en caso de ser defectuosos. Ambas operan en el mismo sentido (incrementar la confianza del comprador, que tiene menos y peor información) y no se excluyen en absoluto. En las externalidades sí se excluían los permisos (solución privada) y los impuestos (pública). Aquí ni siquiera, así que eres un dogmático.

    Dicho esto, y dándote cierta parte de razón, dudo mucho que el internet sea una solución suficiente a la información asimétrica. Esta frase ni siquiera pone de relieve que sea mejor la regulación pública, ni que esta sea de por sí buena, mala o regular. Significa que las soluciones privadas de información son también limitadas, con lo que el fallo de mercado persiste. Se me ocurren ciertas razones:

    1) tampoco tendría uno que fiarse de sus pares con el feedback que reciba a través de internet, sobre todo después de saber que Juan Soto se dedica en su empresa precisamente a pagar a esos opinadores!

    2) segundo, no puedes asumir, aunque no hubiera manipulación, que las preferencias de un opinador sobre un producto sean igual que las del resto de consumidores. Es más, normalmente no coincidirán. Si un opinador me dice que lo malo del iPod de 160Gb es que va lento, aunque sea cierto, no debería condicionarme para comprarlo o no hacerlo, porque yo le doy muy poca importancia a la velocidad del aparato en relación a su tamaño (160Gb). Y si no pues piensa en un libro que te haya gustado: hubieras dejado de comprar la última novela de tu autor de cabecera porque la mayoría lo desaprueba?

    3) Nadie mira internet para resolver la información reducida y desigual sobre los productos. Vale, si! algunos si, sobre algunos productos (móviles, MP3s, coches?), pero la mayoría de nuestras compras no lo hacemos (casas, hoteles, empresas de transporte, bares, alimentos, etc.). supongo que es una herramienta muy potente (mucha gente lo mira para los restaurantes y para los itinerarios alternativos de un viaje en coche), pero es algo aun muy minoritario y lo seguirá siendo. Pero no porque falta que se extienda más la tecnología (seguimos necesitando la mayoría un ordenador, que está en casa…sino sobre todo porque nuestro tiempo es precioso, buscar es aburrido o ineficaz y porque los gustos de los demás no son los nuestros!!!! Ojalá me equivoque u ojalá no, no lo tengo claro. Mi punto es que ayuda al problema del mercado, pero no lo resuelve del todo!!

    Qué piensa el resto?

  6. Dices “Acerca de tu tercera reflexión: ¿la redistribución forzosa de ingresos es defendible y deseable porque a una mayoría de la población le resulta inaceptable la desigualdad económica? ¿O hay otra razón?”. Eres listo, dueño del foro. Esta es una cuestión peliaguda. Me gusta que me arrastres algo al terreno en el que te sientes más cómodo. Intentaré defenderme con rigor y elegancia. De partida diré que no tengo las cosas claras, claras en absoluto.

    En cuanto a la primera cuestión, me gusta mucho una frase de un famoso keynesiano de Berkeley, Brad DeLong, que ahora le da clases a Miguel de Macro en el doctorado, por cierto. Él dice algo así como soy lo suficientemente socialdemócrata como para aceptar y entender que una gran mayoría de la población quiera mantener una determinada política pública frente a su alternativa de privatizarla. Por ejemplo, la sanidad: puedo defender que un individuo desafortunado no tenga que enfrentar solo el coste de un cancer (que es de unos 70000€ anuales de media) o un transplante de hígado (de unos 20000€). Con esto adopto una respuesta moral. Es decir, no valoro como de sostenible es una otra alternativa. Y tampoco, cuestión peliaguda esta también, no entro a valorar la responsabilidad del individuo: puede que tal individuo sea responsable de la enfermedad que aqueja, como por ejemplo beber desconsideradamente hasta destruir su hígado. Y no entro ahí porque en primer lugar la cuestión de la responsabilidad es muy difícil de discernir las más de las veces (mi madre ha tenido problemas serios y ha llevado siempre una vida cuidadosísima con sus hábitos); y en segundo lugar porque, aun discernible la responsibilidad, y aunque beber es una cuestión que eligió ese individuo, creo que las circunstancias también importan (la cultura y las normas sociales son lo que son, y las circunstancias de un parado de larga duración y muy frustrado psicológicamente, por ejemplo, pueden empujarle a enjugar sus penas con frecuentes chatos de vino). Como ves, me muevo mal en las zonas grises, y me apenaría que cualquiera tuviera las cosas demasiado claras.

    Rawls ha sido importante en mi modo de pensar, al menos en un aspecto: la gente nace arbitrariamente en una sociedad, una familia y una clase social que no ha elegido ni sobre la cual ha podido influir. Así que las diferencias de ingresos pueden ser injustificadas (no se si injustas, pero si injustificadas) entre quién no hereda y quién sí lo hace. Más aun las diferencias de salud, o las discapacidades. En cuanto a los ingresos, haría dos añadidos más. Uno puede perder su posición relativa en la sociedad a pesar de que (más bien porque) ha sido un emprendedor y un trabajador nato, porque ya se sabe que nadie puede saber frente al mercado si su idea iba o no a prosperar. Por otro lado, los hijos de una persona vaga y descuidada, digamos, que acabara pobre, no deberían tener una situación desventajosa de partida por una situación de la que son irresponsables. Sólo hay grises en esta cuestión, a mi parecer, y trazar líneas es complejo.

    Una idea del filósofo político Ronald Workin que me gusta especialmente es que la discriminación positiva y ciertos privilegios son posibles y deseables. Él lo justifica de un modo distinto: argumenta que debe recompensar una situación desventajosa en la que el Estado ha cargado sobre un grupo a lo largo de cierto periodo de tiempo. Por ejemplo, han sido las normas públicas (cualquier que fuera su origen) las que por ejemplo ha excluido a un grupo étnico de la posibilidad de educarse, o la que ha castigado a las mujeres en el mercado laboral. Según eso estaría justificado una redistribución en favor de estas personas o grupos históricamente maltratados. Lo suscribo.

    Al fin y al cabo, esto es la democracia política que entienden los liberales también, la “democracia constitucional”, no? La idea era propiciar la formación de mayorías y adoptar las medidas que éstas prefieran, con el nada desdeñable límite de que dichas mayorías no pueden de su capa un sayo ni con las reglas que conforman dichas mayorías (el respeto a las reglas preexistentes para no desvirtuar la nueva formación de mayorías, ecuánime y libre) ni con los derechos individuales ni de las minorías. De modo que la democracia no todo lo puede. Pero el “lo puede” o “no lo puede” depende mucho de cómo interpretemos precisamente esos derechos. Por ejemplo, me parece razonable y acertado no entender la propiedad en un sentido ultraliberal, de modo que la distribución sería una carga razonablemente exigible a la propiedad de los ingresos de las personas acuadaladas. Pero con límites estrictos y observables de partida (la función social de la propiedad se interpretará estrechamente, las facultades de expropiación estarán tasadas y controladas y no podrá llegarse a una discriminación negativa en la que los antiguos ricos sean ahora los pobres por reversión). Con estas condiciones y este esquema, puedo apoyar ciertas redistribuciones a la Dworkin o a la Rawls. Hayek es por ejemplo muy persuasivo (obsesivo, diría más bien) en opinar que las redistribuciones abren la puerta a las nacionalizaciones y al colectivismo. Cuando hay rivalidades étnicas o religiosas y cuando las instituciones (y las condiciones que antes he utilizado como ejemplo) son inestables y débiles, puedo estar de acuerdo con él. Pero creo que es sabio reconocer que en 1944 todo eran peligros tras la puerta a ojos de un liberal. Existen países fuertes como Reino Unido, Europa, los escandinavos, etc, donde tiene sentido mi punto: puedo aceptar y hasta defender el intervencionismo por razones de equidad. Pero con las condiciones expuestas. Rawls por ejemplo era un liberal, en el sentido de defender que los derechos básicos y las libertades públicas clásicas no pueden ser objeto de ninguna redistribución, porque son inalienables al individuo (un argumento de Coase a la contra!).

    ¿Y hay otras razones para la redistribución de las éticas? Las hay, quizá. Pero consultaré algunos buenos estudios para ilustrar la cuestión. Mi respuesta sería: parece que hay en los datos hay cierta evidencia de la importancia de la clase media en el progreso de los países a largo plazo. Lo que no está claro es si la redistribución tiene un efecto estable en la clase media o no. Pero el debate es apasionante. En los famosos papers de crecimiento endógeno de Alesina y Rodrik y Persson y Tebellini (1994 y 93 respectivamente, creo), el canal de mayor riqueza es una redistribución de las oportunidades educativas. Y encuentran un patrón de ese tipo en los datos que inspeccionan. Qué se yo!

  7. Entiendo lo que dices, yo sólo ponía de relieve que aunque puede ser que el estado elija una empresa para construir una carretera (mediante concurso), es deseable y posible que ésta compita con otras para conseguir el contrato. Sigo argumentándote esto más abajo.*

    Claro que el problema de la información asimétrica existe. *Creo que me estás atribuyendo la idea de que no existen los fallos de mercado, cuando yo sólo te pedí que los definieras (no como un reto, sino como una forma de proporcionar aquí información y centrar nuestro debate). Sigo en la conclusión con este argumento.*

    Con respecto a mi dogmatismo, creo haber defendido que el gobierno británico haya creado esa base de datos de médicos. Siendo pragmáticos, en un país con un sector médico público, ésa es la mejor solución posible. Respondo a tus dudas:

    1) La empresa de JS sólo puede sobrevivir en un entorno de usuarios reducidísima. Es inviable pagar a tanta gente (también aunque sólo sea porque antes o después alguien te denunciará, y eso sí es un problema para tu imagen corporativa!). Si hablamos de sectores donde la gente realmente se juega dinero, como los fondos de inversión, habrá métodos de limitar el acceso a gente que pueda probar que han sido clientes del mismo. Como digo, es cuestión de porcentajes: el fondo puede pagar a 100 informadores falsos, pero si tú entras y ves a 15 personas que avisan de que eso es un fraude, te lo piensas.

    2) ¡Pero precisamente lo bueno es que no hay preferencias unificadas! El ejemplo del iPod que pones me parece irrelevante, porque como lector analítico de la opinión, la leeré y pensaré que esos argumentos me dan igual. Al leer una opinión, te haces una idea no sólo del producto en cuestión, sino de quién escribe el artículo. No es lo mismo oír una crítica de cine de tu madre que de Carlo Boyero, y cualquier persona es consciente de eso al comparar.

    3) Claro, habrá quién no busque información sobre un sitio antes de acudir a él, pero ése es su problema. El problema de la información es no tener acceso a ella (asimetría), no el tener acceso y no hacer uso de él (estupidez). Desde un punto de vista moral, las desigualdades producidas por la asimetría son malas, pero las derivadas de la estupidez son inevitables. Hard luck.

    En tu última intervención, chapeau. Te has ido adelantando a todas las argumentaciones que se me iban ocurriendo. Sobre temas más específicos, como la sanidad, podemos discutir durante años. Pero llevando el tema a ámbitos más generales, comparto la preocupación de Hayek: los gobiernos no son responsables para saber dónde se acaba la redistribución deseable y empieza el totalitarismo, aunque éste se disfrace de democracia. [De hecho, no creo que ya nuestro mayor problema sea la ausencia de democracia (no veo que la democracia pueda desaparecer en ningún país occidental), sino que la democracia se convierta en alternancia de dos fuerzas que defienden lo mismo. Algunos países están más cerca que otros. ¿Nos queda mucho para legar a ello en España, donde se reparten el poder dos partidos socialdemócratas? ¿En Francia? Pero me estoy metiendo en otro tema, perdón.]

    * Conclusión: Que los fallos de mercado existen nunca ha sido la discusión. Una cosa tan orgánica no podía ser menos: es como decir que la naturaleza no tiene mutaciones. Partimos de allí y vemos que existen tres vías: soluciones públicas, soluciones privadas, o no solucionar proactivamente, sino esperar a que el mercado se ajuste solo (si esto es posible). Escribiré un post en los próximos días argumentando que la solución pública es siempre la menos deseable, para no llenar la zona de comentarios demasiado.

  8. Conclusión de la conclusión: Como invitado que es, dejaré que Fer tenga la última palabra en este debate. Relativamente. A lo largo de los próximos días escribiré un post que resuma mi punto de vista, ya que hasta ahora me he visto reducido a responder a las cosas que él decía (aunque insisto que yo no veo estos posts sobre los mercados como un debate, sino como una posibilidad de aprender. La diferencia es importante, porque los debates se producen entre iguales, y Fer y yo no discutimos de economía como iguales).

    ¡Los demás también sois bienvenidos a opinar!

  9. [...] 2009 at 4:18 am Hemos hablado largo y tendido sobre el mercado y sus fallos (lee la primera y segunda parte de los posts sobre fallos de mercado), y hemos dicho que existen 3 maneras de enfrentarse a un [...]

  10. [...] colaborado con nosotros en sendos posts sobre la ineficiencia de los mercados (lee la primera y segunda parte) nos llega la siguiente reflexión sobre la tradición liberal frente a la libertad de expresión. [...]

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