Expansión sin límites

Por qué estoy en contra de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

In Derecho, filosofia on Enero 20, 2009 at 10:05 pm

¿Pero alguien puede estar en contra? ¿Existen monstruos semejantes?

Pues sí.

Tenía previsto escribir esta entrada con motivo del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero me retrasé. Sin embargo, ahora quiero explicar por qué me parece que esta declaración no nos hace ningún bien. Y es que a pesar de las buenas intenciones de muchos de sus artículos, a pesar de que algunos artículos expresan cosas que cualquier persona racional valora como lo más importante en su escala de valores, hay otros artículos que entran en grave contradicción con estos.

Mi principal queja es con el artículo 22, en el que dice que todo el mundo tiene derecho a la Seguridad Social, y con el 26, donde dice que todo el mundo tiene derecho a una educación gratuita. Luego, el artículo 13 señala el derecho a moverse dentro de las fronteras de tu país y viajar fuera de ellas. Pues bien, estos derechos son incompatibles: porque si un gobierno ofrece sanidad y educación gratuitas, ¿cómo va a permitirse la libre circulación de personas? Es cierto que España, por ejemplo, no puede abrir sus fronteras – nuestro sistema sanitario y educativo se verían irremediablemente destrozados.

Que nadie se engañe, la seguridad social y la educación pública son la razón por la que España ha levantado un muro en Ceuta y Melilla. Si el gobierno no ofreciera estas cosas de manera gratuita, podría existir la libre circulción de personas, y menos gente moriría en las miserables condiciones que se dan en el continente africano. La seguridad social no protege a los pobres, como nos pretende hacer creer la progresía; la seguridad social protege a la clase media y mata a los pobres. Porque, ¿los de las Barranquillas se benefician de la sanidad pública? ¿Los somalíes? ¿Los sin techo? No. A ellos los ayudan ciudadanos anónimos, gente que les facilita medicamentos y vacunas (artificialmente encarecidos por el sistema de subvenciones establecido por la sanidad pública) a pesar de que esta gente haya caído fuera de las redes de la “ayuda social”.

Con respecto a la educación, el artículo referente a ella dice que será “obligatoria”. El problema se presenta cuando debemos establecer baremos que determinan qué es la educación. En la China de Mao la educación era plantar patatas. En España, aprender lenguas clásicas no es educación, y sin embargo, sí lo es obligar a los niños a aprenderse la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En cuanto la educación es obligatoria, tienen que entrar unos criterios impuestos por un ministerio – una vulneración al derecho de los padres de educar a sus hijos como quieran; fomentando la creación de pequeños autómatas que, según la época y el gobierno que esté en el poder, ora rezan un Padre Nuestro, ora aprenden que las Letras no sirven para nada.

Así, sin negar el espíritu noble de la Declaración, hay que reconocer que es un producto de una sociedad que promueve el control estatal y el estado del bienestar para unos pocos elegidos que han nacido en el sitio adecuado, cerrando las puertas a quienes no han tenido esa suerte. Ya dijo Milton Friedman que el libre movimiento de personas y el estado de bienestar eran incompatibles, y un documento que defiende ambas cosas simultáneamente falla de forma grave.

  1. ¿Por qué no veo mi comentario? Me dice que ya lo había enviado antes pero no está publicado.

  2. A ver, lo intento de nuevo.

    Creo que llevas razón pero que analizarlos con lupa es ponerse un poco estupendo. La declaración de derechos humanos, que como bien dices es casi imposible cumplir al 100%, tuvo y tiene otra función, mucho más general y sobretodo para casos mucho más escandalosos.

    Pero puestos a entrar a ello:

    Respecto a la seguridad social y las fronteras, nada que añadir. Es evidentemente incompatible.

    Sobre el artículo que hace referencia a la educación, no creo que la existencia en sí del artículo sea motivo de crítica. Peor sería una Declaración de Derechos Humanos sin referencia ninguna a la formación. Obviamente, de todo se puede sacar partido, todo es malinterpretable, pero esa culpa recae en aquel que diseña el sistema educativo, el plan de estudios, etc. Podrían haber especificado qué tipo de enseñanzas son básicas, podrían, pero sería imposible escribir algo que tuviera vigencia con el cambio de los tiempos, con lo que todo el mundo estuviera de acuerdo, y al margen, Los DH son algo más parecido a un concepto o línea moral que a unas leyes explicadas y requetexplicadas.

    Cuando dices “vulneración de la libertad de los padres de educar a los hijos como quieran”. Esto tiene un cierto parecido con lo de las armas. Este tipo de normas no surgen para dar mayores libertades a la élite que tiene una vida moderadamente organizada (puede educar a sus hijos por su cuenta / puede tener armas y no utilizarlas si no es necesario), sino que surgen para proteger al que no está en esas circunstancias (niño con padre que le quiere poner a trabajar y se la suda su educación / niño en las calles que se mete en líos con gente chunga). Por tanto creo que es importante que sea obligatoria.

    La pregunta es si cabría la opción de educación alternativa para aquellos que lo crean necesario o lo soliciten para sus hijos. Esto es lo mismo que decir “¿requiere cambios nuestro sistema educativo particular?” cuya respuesta es un gran “desde luego”. Me parece más práctico ubicar el problema en un ministerio que en un código simbólico del bien y del mal.

  3. Siendo riguroso, no es que me parezca que la declaración sea algo negativo, es que me gustaba poner un titular llamativo que animara a la gente a leer el coñazo que he escrito.

    Los principios libertarios siempre son difíciles de aplicar cuando llegamos a los derechos de los niños. Esto es porque las demás ideologías tratan a los adultos como si fueran niños. Tienes razón, eso sí, en que el artículo podría interpretarse menos rigurosamente, el problema es que si dices por ley que la educación es obligatoria, también tienes que establecer un estándar educativo mínimo. Y eso, para bien o para mal, vulnera los derechos de los padres, que pueden considerar que aprender retórica es más importante que saber raíces cuadradas.

    Lo que no he incluido y sí hay que tener en cuenta es que si se habla del derecho a la propiedad privada, ¿no vulneran mis derechos los impuestos, ya que me “roban” el dinero que esforzadamente gano? La sanidad y la educación públicas no crecen en los árboles, y pagarlas exige que yo, aunque estoy en contra de su existencia, deje un porcentaje importante de mi salario en pagar algo que me parece inmoral. Hemos aquí otra contradicción.

    Volviendo a lo del principio, creo que es mejor que exista la declaración a que no exista, pero esta boba exaltación de un documento que nadie se ha leído y mucho menos analizado es peligrosa, y me recuerda a cómo la gente está reaccionando a la coronación, quiero decir investidura, de Obama. Si una idea es buena, debemos ser críticos con ella para que mejore, o acabará siendo una rémora.

  4. La Declaración es un chiste. En palabras de Wikipedio:

    “[la Declaración] no es un documento obligatorio o vinculante”.

  5. No puedo discutir esto de escribes pero puedo comentar algunas cosas respecto a cómo lo percibo:
    Resulta gracioso.

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