Según informan en varios medios, como éste y éste, la SGAE ha contratado a detectives privados para espiar a la gente crítica con sus actividades. Cito de el Economista:
la SGAE, que ha contado también con detectives en otras ocasiones para vigilar la música que se ponía en los bares y discotecas e incluso en los salones de boda, habría decidido ir ahora un paso más allá.
Los autores están utilizando a detectives para elaborar informes sobre organizaciones críticas y vigilando a algunos de sus integrantes.
Y del blog ADSL de tarifas24:
Según un detective, se trata de saber “en qué páginas webs entran, sus relaciones personales y capacidad de convocatoria”. Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas, se ha quejado de que “nos sentimos perseguidos y vigilados permanentemente”.
Acojona, ¿no? A mí no me queda claro si esta organización es pública o privada (aunque las declaraciones del impresentable de César Antonio Molina, Ministro de Cultura y defensor de la idea de que quienes descargamos música somos terroristas, podrían darnos una idea), pero parece increíble que nadie regule sus actividades, tachadas repetidamente de mafiosas (como cobrar 518 euros por derechos de autor en un festival cuyos fondos estaban destinados a niños descapacitados).
Pocos favores se hace el PSOE con apoyos tan explícitos (porque les ha tocado a ellos que estaban en el gobierno), si hasta El País lleva días criticando la cursi y falaz campaña del Ministerio de Cultura contra la Piratería.