El otro día hablaba con un conocido del miedo que me da Putin, el simpático presidente ruso. Éste respondió que más miedo le daba Zapatero, porque le tiene más cerca. Nuestros peores temores se han cumplido.
Pero volvamos a Zapatero y su ristra de ocurrencias. Hay crisis energética, pero Zapatero no apoya la energía nuclear. Habla de energías renovables, lo cual me parece muy bonito. Pero o nuestro presidente tiene en su poder tecnología aún-no-inventada, o vamos a tener que encender la luz con manivela. Las energías renovables aún no están lo suficientemente desarrolladas.
Hay crisis económica, pero Zapatero sube las pensiones mínimas. ¿Con qué lo va a pagar? No ha anunciado una subida de impuestos (aún), pero si no los sube para esto los tendrá que subir para otra cosa. Justo lo que necesitan los consumidores.
Aunque me alegro del anuncio de la reforma de la ley del aborto, me temo que tanto esto como la enésima edición del affaire de la Memoria Histórica no son más que una cortina de humo ante la falta de iniciativas respecto a los problemas más acuciantes de nuestro país. La iniciativa (mala) de aumentar los créditos a las VPO ha resultado ser un fracaso. Corbacho hace declaraciones de tono fascistoide. Cunde el desánimo.
Pero no todo es desastroso. A pesar del nuevo tono populista de Zapatero, el gobierno ha anunciado algunas medidas interesantes. No habrá ayudas a empresas desde el gobierno (al contrario que en EEUU, en una nueva decisión nefasta). Se eliminará el impuesto sobre el patrimonio y se acelerará la devolución del IVA a las empresas. Se agilizarán los deshaucios en los casos de impago del alquiler. Nos mantenemos atentos.